¡… Y TÚ ME LLAMAS SABIO!,…
Sabio Tú, que supiste disfrutar de una infancia tan difícil, como corta y fugaz, en la que había que robarle el tiempo a otros quehaceres más importantes y propios de los adultos, para así poder jugar con los amigos; la mayoría de las veces con juguetes hechos de manera rudimentaria, y que nada tienen que ver con los de hoy en día. Sin embargo, fuiste feliz. Sin embargo, fuiste niño.
¡… y Tú me llamas “Sabio”!,…
Sabio Tú, que pasaste de niño a adulto sin apenas darte cuenta. Dejaste de lado tu pelota de trapo y tu enclenque caballito de cartón, para ponerte a las órdenes del que fue tu maestro, empezando así tu oficio de aprendiz de barbero, para con el tiempo convertirte, como diría Cervantes, en “Maese” Paco, maestro barbero, haciendo de tu profesión tu forma de vida.
¡… y Tú me llamas “Sabio”!,…
Sabio Tú, que supiste aprovechar tu juventud y en esa etapa, en la que el primer amor puede llegar a marcar los destinos de una vida, en esa etapa en la que te enamoras y todo, hasta lo más insignificante puede tener sentido o por el contrario, hasta lo más trascendente puede resultarnos peligrosamente irrelevante, te enamoraste de la gran mujer, que hasta ahora ha sido tu fiel compañera de viaje y que hoy, sigue estando a tu lado, pues le prometiste amor eterno y has cumplido tu promesa y nosotros somos testigo de ello.
¡… y Tú me llamas “Sabio”!,…
Sabio Tú, que junto a esa maravillosa mujer, supiste formar una familia, educarla, mantenerla unida y sacarla adelante, inculcándole los principios fundamentales para que fuesen personas de bien y poder al mismo tiempo, crear sus propias familias, para por derecho propio, convertirte a ti y a tu esposa, en los más encantadores de los abuelos. Título que ostentáis con orgullo y que no hay que olvidar, que representa todo un cúmulo de valores, que sólo la edad y el transcurrir de los años puede otorgar y hacer que formen parte de la felicidad misma. Porque como alguien dijo: “la vida es aquello que pasa, mientras hacemos otros planes”, y el secreto para que ésta nos sonría, puede estar en que los planes que hagamos, viajen en concordancia con el devenir de la propia vida, sólo así, podremos intentar conseguir ser un poco más felices. Y tú, está claro que lo has conseguido.
¡… y Tú me llamas “Sabio”!,…
Sabio Tú, que has sabido rodearte y además conservar, a tantos y tan buenos amigos. Fieles amigos que hoy te acompañan y entre los que por supuesto tengo el honor de hallarme. Además, de tantos otros, que antes o después se han tenido que marchar, pero estoy seguro, que desde allá, donde quiera que se encuentren, también brindarán junto a nosotros, por el triunfo de un Amor y un Compromiso que hoy cumplen 50 Años.
¡… y Tú me llamas “Sabio”!,…
Sabio Tú, que estando a punto de cumplir las “cuatro veintenas” (como muchos de tu edad dirían), sabes enfrentarte a la vida con la alegría que demuestras en tu día a día, impregnando a los que te rodean de ese espíritu que tanto ayuda a seguir adelante, dando ánimos y fuerzas para conseguir, por ejemplo, el que algún día, también nosotros podamos llegar a celebrar este aniversario, junto a la persona que uno más puede llegar a querer.
¡… y Tú me llamas “Sabio”!,…
Sí, sabio yo, pero sólo por haberte sabido conservar como Amigo. Motivo por el cual me siento orgullosísimo y hoy, que precisamente hace justo trece años que te conozco, si bien puede resultar poco o mucho tiempo, para mí ha sido suficiente para tenerte el cariño y la admiración que siento por ti y por todo lo que significas. Por eso he querido dedicarte este pequeño homenaje, para el que ahora, quiero devolverte de nuevo el protagonismo robado, a ti y a tu querida esposa, bridándoos la más efusiva de las ovaciones.
¡… Y TÚ ME LLAMAS “SABIO”!,…
Te Quiero mucho Paco.
Tu Amigo Rocamora.
Callosa de Segura, 6 de Diciembre de 2009.
Posdata: “Con la satisfacción del deber cumplido”.


