PEPE

¡¡PEPE!!

        Sí, ya han pasado unos días, pero no por eso me duele menos. Duele, vaya que si duele, incluso diría que cada día más. Cada día más, porque llamas a casa para hablar con tu Méndez y tu Marijose y evitas sacar el tema, esperando verte pasar correteando por encima del sofá, pero no. La llamada se termina y Tú no has aparecido. Por eso duele hoy más que ayer, porque te das cuenta que ya no es una pesadilla, un mal sueño. Te das cuenta de que es la puta realidad.

        ¿Como se puede llegar a querer tanto a un ser tan chiquitín, aún a pesar de la distancia?

        Me consuela saber que antes en vida, estabas a ocho horas de viaje y ahora que ya no estás, te tengo apenas a diez minutos. Los diez minutos que desde que te fuiste, cada día te dedico, pues no hay un instante en el que de repente te entrometas en mi día a día, saltando y brincando en mis pensamientos.

        Ha sido muy cruel la prueba que has tenido que superar para poder entrar en el cielo de los gatos. Te has ido por bueno, por confiado y por inocente. Te criaste y creciste junto a tu compañera de aventuras, Kai. Pero no Pepe, aquellos dos perros, no eran tus amigos, aunque Tú te confiaste, creyendo que quizá venían a jugar contigo. Pero eso me hace sentir más orgulloso de Ti, porque sé que no me equivocaba, que eras un gato especial y distinto al resto. Detrás de tu antifaz de forajido y tu capa de bandido, había un gato blanco. Un personajito capaz de dar muchísimo cariño y felicidad.

        No podía volver a emocionarme y no dejarlo por escrito, como el mejor de mis homenajes. Sé que te mereces mucho más, pero yo para estas cosas Amigo, sólo tengo un repertorio de palabras grises, que muy a mi pesar, guardo en el cajón de la penumbra, que tengo justo al fondo de mi corazón. Y me pongo triste y el relato me sale feo, de esos que después de escribirlo, acaba arrugado en la papelera. Pero es lo que tengo y es lo que te ofrezco. Eso sí, el texto es triste y feo, pero ha salido de mi corazón. Porque el corazón a veces late feliz, pero otras veces late y supura sangre contaminada de dolor y pena. Con esa tinta te escribo hoy y te pido disculpas, pero también quiero que sepas que este será mi último pensamiento triste sobre Ti. A partir de hoy, siempre te recordaré con felicidad y alegría y si alguna lágrima se me escapa, que sea de la risa, como las del pasado verano en que ambos nos ganamos mutuamente.

        Grande mi Pepe. Un beso al cielo de los gatos y no te preocupes, que estarás en buenas manos… ¡¡Ya sois cuatro!!

2 comentarios en “PEPE”

  1. Mi Pepe, no hay derecho el final que tubo, lo vi saltar por los aires mientras aquellos asquerosos perros lo reventaron, solo deseo que ellos acaben peor, porque la imagen que vi, no logró olvidarla, que había hecho mi pobre gayo, con lo feliz que éramos los tres??? Porque porque porque…… te quiero mi pepe , aún miro la ventana a ver si te veo venir…. Pero no 😞😭😭😭😭😭😭😭😭😭❤️

  2. Nunca pensé echarte tanto de menos, nunca pensé que te quería tanto hasta que te perdí, nunca había visto frente a mi una muerte más cruel que la tuya, aún no se ha borrado esa imagen tan dolorosa , el ver como te zarandeaba entre sus dientes ese maldito perro, porque si maldito y maldigo su vida hasta el fin de sus días.Pepe te quiero y te seguiré queriendo al igual que a mi Niña, espero te haya encontado y cuide de ti , que lo haga por mi ya que yo ya no te veré más!!! Siempre estarás aquí en mi 💔

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