Recién entrado el otoño y sin apenas dar tiempo a que las hojas se den cuenta del destino que les espera, una ligera y todavía cálida brisa, zarandea un árbol cercano a mi alma… Una hoja titubea y se resiste aferrándose a la última gota de savia de la rama que la sujeta a la vida…
El Amor duele…
El Cariño duele…
Cualquier Sentimiento hacia un ser querido, llegado el momento, también duele…
Anoche mientras dormía, la Vida anduvo rebuscando en el cajón de mi corazón, donde guardo el Amor, el Cariño y los Sentimientos hacia las personas que me importan.
Se llevó algunos y hoy por la mañana, cuando el sol aun apenas despuntaba y esa brisa de otoño me daba los buenos días, me los encontré tirados en el suelo, los recogí y los guardé de nuevo en el lugar del que no debieron salir…
Ahora esos sentimientos ya sólo podrán ser un recuerdo. Un recuerdo hacia tu persona, hacia lo que suponías en mi vida y hacia lo que compartimos durante tantos años…
Jaime, no dudes que has sido para mí una Persona Maravillosa, un Hombre Ejemplar, un Compañero Excepcional y sobre todo, un Amigo.
Me duele contarte todo esto, me duele el alma, el corazón y la vida. Me duele el día, la noche y el recuerdo… Me duele que hoy no vayas a la fábrica y me duele saber que ya no volverás. Me duele el rastro que dejan las lágrimas que no puedo contener y me duele la saliva que tengo que tragar para digerir todo esto…
Siempre, siempre te voy a recordar y da por hecho que te echaré mucho de menos… ¡¡Te Quiero AMIGO!!
Por cierto, anoche ganó nuestro Barça… Y hoy también echaré en falta, como siempre, algún comentario tuyo…
Descansa en Paz allá donde vayas…


