CAPITULO VII: «LA FUGA»

(Que han venío a buscarme…)

        Por fin y No gracias a todos mis queridos amigos, que tanto han puesto de su parte, he podido salir de este infierno…

        He estado sin aparecer una semanita y por eso no habéis sabido de mí y el motivo, como habéis podido comprobar en la retrataura que me hicieron las cámaras de seguridad de la Penitensiaría, ha sido porque estuve preparando la fuga. No ha sido nada fácil, pero gracias a mi compi, Jesús Norris, bueno mejor dicho Chus, que ya sabéis que luego se mosqueá, porque ese tío…, ese tío sí que es un buen amigo (no como otras) y gracias a que fue portero de discopaf y de bolera en sesión light, conoce a mogollón de peña porque trabajó o hizo como que trabajaba, en La Momentos de aparca motos en cuatro Fiestas de F.P.,  en Redován, en la Vértice de recoge vasos, estuvo de gorrilla en el parking de la Thamesis, en tres Nocheviejas, de acomodador en el Cine de Verano de Callosa, fue a una entrevista de trabajo a la Bayava y casi lo cogen. También trabajó de apagacolillas, cuatro años seguidos en las Prosesiones de Orihuela y de recoge moñigos en las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy (le faltaba capaso, pa tanta mierda). En fin, que ha sío un tío curtío en mil batallas o mejor dicho en mil garitos y como decía, conoce a to dios.

        Sabido es que mi intención desde antes de entrar en la trena, era el salir lo antes posible. No dormía por las noches, me leí entera la caja de prospectos de supositorios, me enseñé a hacer ganchillo, contaba borregas, grillos y morsiguillos…, me vi todos los programas de tele-tienda…, le daba vueltas a la cabeza una y otra vez. Tal es, que dice Chus, que una noche le di tantas vueltas que se le antojó ver a la Niña del Exorcista… Ya decía yo que luego por la mañana me dolía el pezcueso. En fin, que el tema es que trataba de hilvanar un plan pa pegarme el piro. Y en esas que Chus, que es un buen colega, me vio tan desesperao, que se puso manos a la obra, con lo maganto que es… Fíjate, que este era de los que por las mañanas si se levantaba con ganas de currar, se acostaba otra vez pa ver si se le pasaban. Trabaja menos que un espía sordo. Bueno, pues total que va el tío y me dice que él conocía a la persona que me podía sacar de allí…

        Digo: hostias Jesús (y sepaso que me soltó), pero cómo eres tan cabrón, que sabes cómo salir de aquí y ¡¡no me dices na!!

        Y dice: Joer, que yo de aquí no me muevo, que yo a mi casa con Sunsionín, mi mujer, no vuelvo. Pero que si tú quieres salir, ara mismo hago una llamada y en menos que canta un gafarrón, estás fuera.

        Digo: Hostias, copón, ya estás tardando. ¿Y quién es el máquina ese que me va a sacar?

        Silvestre «El Talones». Así se llamaba el samarro que tenía que venir y que de echo vino a sacarme. Se trataba de un tío que hizo la mili con él, en Rabasa, en un destacamento de La Legión. Un hijoputa en potencia y más basto que unas bragas de esparto, con la toallica de serriche. Fíjate si era cabrón y peligroso, que lo echaron de la Legión porque lo pillaron montando a la cabra y eso no es to. Era más duro que el Hombre de Negro… Para que os hagáis una idea, deciros que le puso los cuernos al Novio de la Muerte, con ella…, con eso te lo digo to.

        Yo por si acaso, y como soy muy previsor, puse en marcha el Plan B y me pegué toa la semana comiendo Habichuelas con Bleas, a la Vinagreta, en Fabada, comiendo naranjas y mandarinas, Arcasiles hervíos, Asaos, crudos a repiscos, castañas asás, Lentejas, Kiwis, Cocido, Olla Viuda, Olla Gitana, Garbansos torraos, Avellanas Americanas, Tramusos, Moniatos asaos, Huevos duros y to aquello que me produjese gases, pa llegao el momento, empezar con las «Sordas» (véase capítulo II) y una vez abiertas toas las puertas de par en par, echar a correr como «El Pama» cuando iba a por un balón en el Poli y el que pueda que me pille… Aunque digo yo, que ya tienen que ser wenos los follonasos, porque si me tengo que escapar corriendo la llevo guapa… Un día me fui a coger caracoles y se me escaparon la mitad…

        Pero no, no hizo falta. Eran las 2:00 AM, cuando tal y como habíamos quedao, estaba yo aberronchao en el catre, creo que contando borregos, cuando de repente me lo veo al pie de la cama comiéndose un Caqui mauro, cayéndole unos chorretes por los codos, que parecía un sayón, con la morrera toa pringosa. Y dice: ¡¡¡¡Amooo o kéeee!!!

        Total, que me pongo el chándal y los apargates y cojo el macuto con unas cuantas cosas de primera necesidad (algo más de ropa, un poco de pasta que tenía ahorrá, un botijo con acuarius, una plancha, el Monopoly que me regalaron los del módulo 3, una caña de pescar, un camping gas y un paraguas). El Silver iba cargao de armas, llevaba dos Perdigoneras, un Pistola de bolas, un Tirachinas de rama de abercoquero, una Navaja de Albacete, Media Espada de Toledo, un Cuchillo pal Pescao y otro pa la Carne, un Trabuco, que dice que robó en una Cávila de las Fiestas de Moros de Orihuela, una Escopeta de Cañones Recortaos, tan recortaos, que sólo llevaba el Mango y también llevaba media docena de Trampas pa Pájaros y dos Tubos de Pegamento pa las Ratas y dieciséis metros de soga y los bolsillos llenos de chinarros y cheroles por si teníamos que apedrear a los guardias de alguna garita.

        Con to y con eso, en menos de dos horas y cuarenta y cinco minutos conseguimos salir de aquel infierno… Cangondió, con las vueltas que le dao yo a los pasillos arrefirmao a las parés y esa noche nos perdimos tres veces y dimos más vueltas que un perro pa acostarse y es que de noche to los gatos son Juan Pardo, ¿no dicen eso? Y por fin la calle, los descampaos, los montones de escombro, los matorrales y a lo lejos, las luces de la gran ciudad… ¡¡¡La Libertad!!!

        En la puerta, detrás de un botaso, medio escondía, «El Talones» tenía una Derby Variant prepará pa darnos a la fuga y tirar millas, camino del paraíso y de mi nueva vida… Cagon su putamadre, menos mal que estaba cuesta abajo y pudimos arrancar la moto a la carrera, porque por más patás que le daba a los pedales, aquello no arrancaba ni pal copón… Medio kilómetro más abajo, de repente salió una polsaguera de la hostia y la Derby rugió como la moto de Valentino Rossi y pudimos poner tierra de por medio. Yo me abracé a mi salvador, como si fuéramos dos novios que venían de echar un kiki en el polígano, con unas espaldas que tenía, que parecían las puertas del cielo y que no me llegaban los brazos del to e iba más vendío quel calis, sentao en el portaequipajes, con más baches que habían en el camino, que en la carretera de Hurchillo…

        Al final y después de siete horas de ir a puño enroscao y con viento a favor, llegamos a Madrid, que estaba a 76 Km. de Ocaña, donde estaba la Penitensiaría. Allí, en la gran urbe, todo sería más fácil y pasaría desapercibido, en tanto en cuanto cambiaba mi look y me hacía papeles nuevos para ser otra persona… Otra persona LIBRE…

        Bueno, pues hasta aquí la odisea de mi fuga y que espero veros pronto, aunque por motivos de seguridad, ahora he de mantener mi anonimato, así que espero que no os vayáis mucho de la lengua y pongáis por el Face, que estoy por Madrid…, que la polisía no es tonta, que donde ven colillas, dicen: Aquí han fumao… ¡¡Más verdá que dios!!

        Hasta pronto…

        PD.: Carol, sigue con lo de la Rifa y que con las Cuatro papeletas que has vendío, igual nos podemos tomar unas cañas con un platico de «pasto seco» y una ensaladilla de boca si vienes por la capi…

        Dulce Lokura la vuestra…, que Yo por más vueltas que le doy a lo mío, no encuentro atisbo de cordura en vuestras miradas…

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