«HABITACIÓN 221»

5 de Septiembre de 2016.

        Una puerta que se abre… Dentro, el miedo y la incertidumbre esperan con los brazos abiertos, para abrazarte y acunar los temores, que envueltos en un incómodo temblor, te acompañan y persiguen como una sombra, imposible de dejar atrás, ayudada por lo oscura que la vida se había tornado ante nuestros ojos.

        Miedos, angustias, llantos, desamparo y cuantas sensaciones agobiantes te puedan venir a la mente, junto con un vocabulario de palabras tabú, difíciles de poner en los labios, se encontraban almacenadas en esa habitación, a la espera de que alguien, aún no queriéndolas, tuviese que adoptarlas para sí mismo, por el simple capricho de la propia vida, que a veces te jode ¡¡y de qué manera!!
        Palabras incómodas para la vida e incompatibles para la salud…

        Sólo el azul de sus ojos, a pesar de la tristeza que los envolvía, dejaban un resquicio para la esperanza…

        Sentado en un rincón de la habitación, justo al lado de su regazo, le hablas al silencio y te preguntas hacia tus adentros, el porqué de las cosas, al tiempo que tratas de pedirle explicaciones al «culpable de tu fe», reclamándole con exigencia que aparezca y te demuestre que esa fe, es la que te da derecho a tener un «comodín» para gastarlo en «avivar» una luz que titubea débilmente y que ahora quieres hacer uso de él, suplicándole ese chanje… Y si no es así, llévame a mi…

        Luego te das cuenta que todo eso es fruto de la desesperación y es entonces cuando en un momento de sensatez, te dices a ti mismo que sí, que todo va a salir bien y que la fórmula para conseguirlo era el optimismo, las ganas de querer que así fuese y sobre todo el Amor que nos unía y nos une a ambos.

        Y así fue como en esa habitación transcurrió la primera noche: en cama ajena, con su «vestido de noche azul cielo», calmando su dolor gotita a gotita y con un sueño roto a cada instante por la intranquilidad de un subconsciente consciente, empeñado en que su mente esa noche no fabricase sueños, sino pesadillas…

        Pasaron los siguientes días largos como nunca, con sus eternas noches, en los que pruebas, diagnósticos y más pruebas eran la única monotonía que componían las horas allí, a la espera de ponerle apellido al nombre de pila que tenía el «okupa», que desde tiempo a, habitaba en sus adentros, sin permiso alguno…

        Pasó el tiempo, desandando un camino que se inició oscuro y que según avanzaba, no sin esfuerzo, fue mostrando una luz, que al final fue dejando ver de nuevo amaneceres que recordaban tiempos mejores y que no ocupaban otros menesteres en nuestras cabezas, que no fuesen la Felicidad y el Amor que tanto nos ayudaba a caminar juntos, culpable si quieres, en gran medida, de que todo haya salido bien…

        Hoy justo hace un año del comienzo de una pesadilla que nos ha mantenido ocupados en reparar una «vida mordida», pero que hoy podemos decir que sí, ke hemos desalojado a aquel «okupa». Ese día 5 de septiembre lloramos, lloramos mucho; de dolor, de tristeza, de rabia e impotencia… Y hoy, otra vez día 5 de septiembre, he de confesar que volvemos a llorar, pero esta vez lloramos de alegría, de amor e ilusiones nuevas, porque si algo positivo nos ha quedado de todo esto, es que nuestro Amor ha salido reforzado y también por la cantidad de AMIGOS, que habéis aportado vuestro granito de arena, en forma de apoyo y cariño, para salir de ésta…

        A Vosotros: Millones de Gracias!!

        A Ti Carol: Gracias por haber luchado como lo has hecho y por querer vivir, para seguir a mi ladito.
        Te Amo Mi Vida!!

        Hay quien pensará que por qué recordar momentos tristes como estos, en vez de disfrutar de la alegría y del momento que ahora nos sonríe… Pues sí, no le falta razón, pero también a veces se necesita ser consciente de por dónde se ha pasado y cómo se ha pasado, para valorar lo que ahora se tiene. Para apreciar hasta el detalle más insignificante de la vida, porque la vida es maravillosa, pero a veces no valoramos en la medida que se merece, todo lo que nos rodea y cuando uno ve el presente jodido y por suerte lo supera, se toma ésta de otra forma y yo quiero que así sea…

        Gracias!!

        Dulce Lokura…

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