Hoy he estado viendo la Vida de cerca…
¡¡Hoy he ido de excursión!!
Allí donde regalan esperanza, allí donde todo tiene otro sentido, a un lugar donde se aprecia y valora lo irrelevante y lo cotidiano como si fuese el mayor de los tesoros… La Vida, sencillamente la Vida.
Un lugar diáfano, que te recibe con una sensación incómodamente fría, al cruzar el umbral de la puerta por primera vez, pero nada que ver con la realidad que una vez dentro descubres…
Con sólo un golpe de vista es fácil distinguir los diez «Tronos», que situados uno junto al otro, quedan reservados para los diez Reyes y Reinas que cada día cobijan sus regazos en ellos. Y es que, así es como estos valientes merecen ser tratados en su día a día.
Reyes que sentados en sus «Tronos», viven su historia a la sombra de un «árbol» de cuyas «ramas» penden dosis de vida, que gotita a gotita, maduran la esperanza que ilumina la oscuridad de una senda, que un día sin previo aviso, les trajo hasta aquí. En ocasiones «veneno» que les devuelve a la vida; en otras «rojo intenso», regalo desinteresado de aquellos que tienen la valiosa costumbre de «donar» esperanza, para que otros puedan seguir dando gracias cada día, al sol que les despierta y a la luna que cada noche les acuna, hasta mecerlos en el más maravilloso y esperanzador de los sueños.
Al fondo tres ventanas por las que entra la luz del exterior, en el que un trasiego de gente va y viene como si nada. Es el transcurrir monótono de un día cualquiera y a cuya normalidad también ellos pertenecieron y que abandonaron involuntariamente, quién sabe por qué inmerecido motivo y que hoy les obliga a estar aquí reparando sus vidas.
Sentado al fondo, como invitado de excepción, quiero pasar desapercibido y desde el punto en el que me encuentro, (justo en la esquina de la sala), sin apenas girar la cabeza, puedo ver a derecha e izquierda a quienes hoy tenían marcada en sus agendas una cita con la vida.
Distraen la larga espera de distintas maneras: Unos leen libros con letras pintadas, que dibujan historias de diversa índole; otros abstraídos de todo, se refugian en la música como vía de escape y otros simplemente duermen, pero duermen con un gesto de paz y felicidad en sus rostros, como si estuviesen soñando que ya todo pasó…
Nada en común, ninguna pauta que se repita. Ni raza, ni condición…. Jóvenes, adultos… Mujeres, hombres… Rubias, morenos… Los miro e imagino sus historias personales y al cabo de apenas una hora, una rara sensación me invade y es que sin conocerles de nada, siento como si sus caras me resultasen familiares, como si ya les conociese de antes… Me gustaría pensar que esta sensación se debió a que me contagiaron sus ganas inmensas de vivir y de ahí esa extraña especie de empatía y complicidad que he sentido.
Unas ganas de vivir que se suman a las que ya de por sí traigo puestas y que os puedo asegurar que son muchas, muchísimas y más aún cuando te vienen a decir que eres la fuerza y el motivo por el que luchar cada día contra ese «bicho».
¡¡No voy a tener ganas!! Si quien me regaló hoy esas palabras está acurrucadita a mi lado mientras yo, cierro los ojos y dibujo el borrador de esta historia en mi mente, para luego darle forma y regalarla…
Y así, impregnado de ilusión y esperanza, se me acomoda el corazón en el pecho y me hace sentir especialmente afortunado, porque hoy he visto la vida de cerca, a través de los ojos de aquellos que saben el verdadero significado de esa bonita palabra.
Pero eso no es todo, pues en este cálido y sí, lo voy a decir: en este «Maravilloso Lugar», velando por todos, tres «Ángeles» disfrazados de personas de carne y hueso, que como si de mariposas se tratase, revolotean por todos y cada uno de los rincones de la sala, para estar pendientes de que estos Reyes y Reinas puedan volver a sus casas llenitos de vida y sonriéndoles al mundo como yo lo hice hoy.
He de reconocer que aunque al principio me sentí triste, esa tristeza sólo duró hasta que ese frío que noté al entrar, se tornó calor, calor de las personas. Personas que me hicieron «Cosquillitas en el Alma» y al salir reí, como si me hubiesen contado el más desternillante de los chistes, como si le hubiesen hecho una caricatura a mi corazón y ahora me riese con él y de él…
Sin darme cuenta hoy tuve «Sesión de Quimio» y sonreí, reí y fui Feliz…
Q uieres,puedes.
U nete a la vida.
I nténtalo.
M ira hacia adelante.
I nsiste.
O le tus ovarios.
No todo es lo que parece…
Al igual que todo en esta vida, hay palabras a las que también les podemos encontrar su lado positivo, sólo depende de ti…
Dulce Lokura la mía… ¡¡Porque la Vida es mi Lokura!!
Ánimo Mi Vida!!


