«MI DESPEDIDA MÁS IMPORTANTE»

He llorado mil veces y otras tantas volveré a llorar hoy…

          Tantas como las veces que he intentado encontrar acomodo a la pena, que sabía que más pronto que tarde, vendría a decirme que ya, que hasta aquí has decidido llegar…

          Valiente como tú solo. Fuerte, de apariencia débil, pero que te dabas de hostias con el sol hasta que te dijese dónde estaba la luna, que no salía y que al final terminaba apareciendo.

          Aún recuerdo el único de tus miedos:

          El miedo a caer enfermo y tu temor a irte.

Y yo me reía de Ti y te decía: Papá, con lo valiente que eres y qué miedoso te vuelves, por un simple resfriado.

          ¡¡Y mira Tú por dónde!!!

          Así, como el que no quiere la cosa te has marchado. Sin miedos, sin hacer ruido y sin apenas protestar.

          Llegada tu hora sólo te importaba buscar entre el personal médico que te rodeaba, a tu «Chiguita», tu Mujer, para sentirla cerca y calmar tu dolor y el miedo a irte, con su simple presencia.

          No, si al final ha resultado que sí, que verdaderamente has sido tan fuerte y valiente como has demostrado siempre.

          Has vencido a tu único miedo, lo has acurrucado junto a Tí y lo has engañado para llevártelo contigo allá donde Tú hayas querido ir.

          Porque Tú, el «Pelicani» eres el jefe.

          Y ahora los miedosos somos nosotros. El resto de los que aquí nos quedamos, mirando tu cuerpo tras un cristal y diciendo: «¡Qué guapo está!

          Pero son muchos. Muchos los que hoy en un constante goteo han ido pasando ante Ti, rindiéndote ese merecido homenaje.

          Y yo, que he llorado mil veces, hoy volveré a llorar y volverán mis miedos y me sentiré tan vacío y triste que no sabré si darme de hostias con la luna y hacer que salga el sol o simplemente llamarte a gritos, porque no soy capaz de encontrar el camino…

          Hoy he llorado mil veces…

          Tantas como dudas me asaltan sobre si sabré seguir sin Ti…

          Pero una cosa tengo clara: Siempre me quedará tu mala hostia, cuando haga falta sacarla. Sea contra el sol o la luna…

          Un día un gran Amigo me dijo: «Tu entierro será la hostia, de tanta gente que habrá…»
Y hoy me doy cuenta que «de casta le viene al galgo», viendo tanta gente que ha venido a darte a Ti el último adiós…

          Gracias a TOD@S por estar ahí, pues sinceramente hoy gracias a vosotros… me fue imposible llorar mil veces…

          Se os quiere…

          Gracias Papá, por hacerme lo más parecido a Ti.

          Te Quiero «Pelicani».

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