«NAUFRAGANDO EN LOS RECUERDOS»

Levo anclas, desplego velas y con la mirada fija puesta en un punto cualquiera de la lejana línea del horizonte, navego sin rumbo fijo hacia el pasado. Sólo, sin nada, ni nadie alrededor, con la única compañía del silencio, un silencio que se agradece y que a su vez me ayuda a sumirme en recuerdos y pensamientos de un pasado.

        Legado cierto de una época anterior, en la que ahora, nos parece que entonces todo era más sencillo, pero que en su día nos parecía lo contrario y nos agobiaba, por la inocente complejidad de los pensamientos de una infancia que queríamos abandonar a toda costa… Queríamos y jugábamos a ser mayores y tener carta blanca para poder hacer de todo lo que no podíamos… ¡¡Y qué cosas!!

        Ahora añoramos aquellos maravillosos años… Esas tardes después de «la condena» de una «dura» jornada de cole… Llegar a casa, soltar de golpe el lastre de los libros sobre la mesa del comedor, con el consiguiente y cotidiano grito de mamá diciendo: ¿Ese es su sitiooo? Y refunfuñando, la volvíamos a coger y la llevábamos a nuestra habitación, mientras por el pasillo, reclamábamos la merienda…

        No había móviles y el juntarnos con los amigos se dejaba a la improvisación, la coincidencia en un punto del barrio o bien a un plan ya acordado previamente a la salida del colegio…Todo era una rutina diaria, que se repetía siempre y casi con la misma ilusión, como si cada día nos sorprendiese un plan nuevo y una aventura diferente…Teníamos también nuestros ídolos, nuestros equipos de futbol a los que idolatrar, nuestros hobbies y aficiones.

        Y así, navegando a la deriva, venzo una ola tras otra, como si un recuerdo tras otro, pasase a modo de película por mi mente, en un día que nos regala una tarde de lluvia, que invita a eso: al sosiego, al relax y a escudriñar entre mis adentros, retales de un pasado que serenan mi alma y me devuelven una paz al pecho, tan sana como necesaria…

        Otro recuerdo me lleva a profundizar en este tema, motivado por la sinergia entre el pasado y la actualidad más inmediata y utilizo la ola que surge del último suspiro de un segundo, para que me transporte mecido hasta el siguiente…, que diría aquel…Y es la tele…, la tele ese recuerdo… No ofrecía tanta diversidad como hoy en día, dos cadenas nacionales nos acompañaron durante muchos años, hasta la aparición de las cadenas privadas y con ello también las televisiones locales que nos abrieron a un mundo desconocido de infinidad de canales internacionales.

        Fue así como empezó a asomar por nuestros televisores un personaje que nos acompañaría durante muchos años… Creo recordar que sería allá por la segunda mitad de la década de los 80, cuando Galavisión, «el canal de las estrellas», que decían ellos en un slogan que repetían hasta la saciedad, nos regalaba una programación entretenida y diferente y entre su variedad, como decía anteriormente, apareció una persona humilde, que hacia sencillo el arte de transmitir, representar y llegar a los corazones de las gentes:

        ROBERTO GOMEZ BOLAÑOS, quizás este nombre así de improviso, no os diga nada, pero si os digo que dio vida a El Chavo del Ocho entre otros, entonces seguramente exclamaréis un ¡¡Aaahhh, claro!!

        Y en el final de mi travesía, sigo navegando y ya se otea en el horizonte la penumbra de un día que se marcha, un sol que se apaga y se esconde para que la luna lunera, acompañe a las estrellas, entre las que desde ayer una nueva, brilla con más fuerza…Y esa última ola vuelca mi bote y lo hace naufragar, junto a la orilla de una noticia que me sorprendió y entristeció sobremanera:

        «Ha muerto Roberto Gómez Bolaños…, ha muerto Chespirito, El Chavo del Ocho, El Chapulin Colorado…». La humildad y la sencillez de un personaje que con unos mimbres escasos y unos medios ínfimos, fue capaz de llegar a los corazones de todos. Las vivencias del personaje de un Niño, que podríamos definir como indigente, que vive en el patio de una Comunidad de vecinos de clase baja y cuyo hogar es un tonel de madera…

        Poco más que relatar para que los que no lo conocieron, se hagan una idea y los que sí tuvimos esa suerte, enseguida nos venga a la mente su imagen… Mil frases, mil gestos, infinidad de capítulos que recordar y que a día de hoy siguen siendo un clásico para sus seguidores… Kiko, la Chilindrina, Don Ramon, el Ñoño, la Bruja del 74, Doña Florinda, el Profesor Jirafales y no sé si alguno más, eran sus personajes y compañeros de reparto…

        Qué simple y qué sencillo hacían el crear felicidad y pasar un buen rato, con tan pocos medios… ¡¡Que recuerdos!! Y hoy me dio por salir a la mar… Y hoy me dio por recordar… y hoy quise dejar aquí en mi Face mi particular Homenaje a uno de mis ídolos… y hoy navegué y su muerte me hizo naufragar en mis recuerdos…Hasta siempre Chavo… pipi, pipi, pipi, piii (así lloraba…).

        ¡¡Descanse En Paz!!

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