«¡QUÉ PASA, TÍO FEO!»

Desde ayer, el día que decidiste seguir solo el camino, me vengo repitiendo en mi cabeza esta frase tuya, una y otra vez.

        Lo hago, imitándola internamente a la perfección, con ese acento tuyo de andaluz olvidado.
        Pero no me doy cuenta o no quiero darme cuenta de que no eres Tú, que es simplemente mi subconsciente que se niega a dejarme tocar la realidad con mis propias manos.

        Hoy, apenas seis meses después vuelvo a revivir la amargura de un viaje, que me lleva al encuentro del dolor, en busca de un Amigo que ya no voy a encontrar. Un viaje que me lleva hacia el sinsentido de la vida. La diferencia es simplemente la persona que se va: En su día fue Mi Padre, hoy eres Tú, nuestro Paco. Por lo demás, todo igual: mismas lágrimas, mismas sensaciones, misma impotencia y un dolor muy hondo que me ahoga y me oprime el pecho, hasta hacer que me retumben las entrañas.

        Tu Amistad me ha sabido a poco. Me voy escaso de Ti, con ganas de disfrutarte más y con el síndrome de abstinencia que tu ausencia me va a provocar y del que no voy a encontrar «metadona emocional», que me cure este «mono» de Ti.

        ¿Qué hago conmigo, Paco?

        Me duelen las palabras, que hoy sólo me saben a hiel y me atormenta pensar que ya está, que ya no me vas a contestar a las llamadas con ese «¿Qué pasa Tío Feo? Y menos aun cuando suba a veros y la primera cerveza, como de costumbre, sea en tu bar.

        Anoche me dormí pensando en Ti, ¡Cómo no! Y con la esperanza de que hoy al despertar, todo hubiese sido un mal sueño. Pero no, al despertar volví a la puta realidad…

        Voy camino de tu tierra, a darte mi último adiós y me llego seco de lágrimas y vacío de paz.
        Te diría tantas cosas, pero me bloqueo y me agobia pensar que todo esto es real.

        De momento sólo te voy a dar las GRACIAS por haber luchado como lo has hecho y sobre todo, porque pienso y no me equivoco, que lo has hecho por nosotros y porque así te lo hemos pedido desde que empezó esta pesadilla, que ya casi está acabando para nosotros.

        Mañana te diremos adiós como te mereces, con ruido de escapes, olor a goma quemada y Ráfagas al Cielo, en tu honor.

¡¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, AMIGO MÍO!!

        Te quiero y te prometo que mantendré siempre vivo tu recuerdo y lo haré siempre con una sonrisa y si tenemos que aprender a tocar el «Ukelele», no te preocupes que lo tendremos en cuenta, jejeje.

        ¡¡D.E.P. AMIGO PACO!!

4 comentarios en “«¡QUÉ PASA, TÍO FEO!»”

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