«TE REGALAMOS UN SUEÑO»

¿De quién son los sueños?, ¿A quién pertenecen?, ¿De verdad tienen dueño?

          Nadie somos dueños ni siquiera de nuestros propios sueños. Nadie tiene la propiedad adquirida de un sueño en concreto, pues nadie puede justificar ante otra persona, que un sueño es suyo y nada más que suyo.

          Pero  desde estas líneas, queremos y así nos lo hemos propuesto, en contra de lo dicho anteriormente, que el sueño común de muchas personas, tenga como único dueño a un ser excepcional, a una persona única, a ese hombre que supo superar las circunstancias que le acompañaron desde su infancia y que con su esfuerzo, su fe y su dedicación, se forjó a sí mismo y quiso compartir el fruto de sus éxitos con los demás, utilizándolo de la mejor de las maneras, es decir, empleando todo lo conseguido con su esfuerzo, en generar trabajo e ilusión, para las familias de un pueblo que siempre le estará agradecido, pues la generosidad que siempre demostró le costó pagar el tributo que supone el sacrificar toda una vida y dedicarla casi en exclusiva a sus negocios, renunciando incluso al disfrute propio y el de su familia, fieles compañeros de viaje.

          Para ti Ramón es el regalo de nombrarte Dueño de Nuestros Sueños, pues todos y cada uno de los que te hemos conocido, compartimos el sentimiento de que nuestra vida junto a ti, ha sido como un sueño. Sí, un sueño, pues gracias a ti muchos hemos pasado de ser chavales a los que se les daba una primera oportunidad, a ser hombres y mujeres que han crecido a tu lado y los has visto prosperar, madurar, formar sus familias y compartir sus alegrías y sus penas, hasta el punto de ser capaces de llegar a comparar sus vidas a tu lado, con el más bonito de los sueños.

          Porque has sido un hombre bueno, has sido todo un señor y todos y cada uno de los adjetivos que podamos utilizar en describir tu persona, se quedan cortos, aunque hay unas frases que recientemente te dedicó María, tu esposa, y que queremos hacer nuestras, porque definen claramente tu forma de ser, elevada a la máxima potencia de la generosidad misma, y que dicen así:

          “No iré delante, porque a lo mejor no pueden seguirme”.

          “No iré detrás, porque pueden perderse”.

          “Iremos juntos, para que juntos podamos conseguir objetivos comunes”.

          Y así lo hiciste durante toda tu vida, aunque al final has decidido ir delante; pero no tendremos miedo de perdernos, ni de quedarnos atrás, pues sabemos que lo has hecho para guiarnos en el camino que algún día nos conducirá otra vez junto a ti.

          Te fuiste un día a finales de Mayo. Ese día decidiste despertar y salir de nuestro sueño. Como ese padre que madruga y al alba, cuando el sol todavía muestra su inocencia, deja a su familia inmersa en un dulce sueño y sale de casa para afrontar un largo día de trabajo y volver con el sustento para los suyos. La única diferencia es que tú, ese día madrugaste más de lo que nosotros hubiéramos deseado, ¿y sabes, Ramón?, todavía te esperamos, todavía anhelamos tu presencia, tu voz, tu apoyo y todo lo que has significado para nosotros.

          Te fuiste sin hacer ruido, pero no sin luchar, te aferraste a la vida con todas tus fuerzas, porque sabías que todavía te necesitábamos y no querías dejarnos solos; pero alguien que también te quiere, te llamó junto a Él. A cambio te brindó la mejor de las despedidas.

          Ese día, Callosa amaneció con un sol espléndido y radiante. Las nubes desaparecieron, para que desde allí arriba, todos tus seres queridos y tus amigos pudieran ver cómo tu pueblo te decía adiós. Pero justo en el momento de la despedida, el cielo se tornó gris y rompió a llorar. Callosa lloraba la despedida de una persona que siempre llevó como insignia el nombre de su pueblo por todos los rincones del mundo.

          Por ser como eres, por ser como has sido, porque es imposible que tu recuerdo se borre, porque es injusto que no se valoren tus logros, porque siempre has sabido que te apreciábamos, sólo te pedimos que guardes este Sueño que te regalamos, en un rinconcito de tu corazón, porque cuando volvamos a verte, te pediremos que nos lo enseñes de nuevo y todo volverá a empezar y ya nadie nos despertará…

          En nombre de todos tus empleados, decirte que para todos nosotros HA SIDO UN ORGULLO COMPARTIR TU SUEÑO, NUESTRO SUEÑO.

          Hasta Siempre Querido Amigo. Hasta Siempre Ramón.

                                                                     Callosa de Segura, 15 de Julio de 2.009.

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