Sé que esto que voy a escribir es muy personal y que quizá no debería hacerlo público o quizás nadie debería leerlo. Pero no encuentro una manera mejor para desahogarme y vomitar la pena y la angustia que siento dentro de mí…
Sirva pues también como Homenaje y que tu marcha no sea anónima. Yo que pinto letras para otros, ¿no voy a pintarlas hoy para Ti?
¡Un arañazo en el Alma!
Es difícil medir el dolor, o al menos eso dicen. Para mí, que soy hombre de palabras (en plural)… Palabras que me fluyen fácil a la hora de contar mis historias, de relatar la vida, de expresar mis sentimientos, de endulzar la locura, mi DulceLokura, pero hoy… Hoy me cuesta encontrar aquellas que me ayuden a intentar medir mi dolor. No encuentro ni siquiera aquellas con las que conseguir describirlo de una forma objetiva, como para hacerme entender a mí mismo que sí, que existe el consuelo. Ese consuelo que me sirva para sanar la pena y la tristeza, que me supura la herida del alma, por el arañazo que la vida me ha dado hoy.
He llegado a casa, como aquel niño que regresa del colegio llorando y buscando entre los suyos, un abrazo que le calme el dolor y el miedo. Que le haga sentirse a salvo de quién sabe qué o quién.
Ni tiempo de cruzar el portal de casa. Las lágrimas se me cayeron a los pies antes de entrar. De hecho, alguna debí perder por el camino, en la calle, mientras volvía, acobardado por la fatídica noticia.
¿Cómo explicar que se pueda llegar a sentir tanto por un animal?
Quizá sea difícil de entender la relación entre un humano y un animal, tanto como para que os hagáis una idea de lo que duele su pérdida.
Hay una diferencia muy importante entre la pérdida de un ser querido y la de un animal de compañía. No es que la una duela más que la otra. Sencillamente duelen diferente.
Un animal jamás, jamás te fallará a lo largo de su vida. No hay cabida en él para el rencor. Aunque no entienda de odios, siempre perdona y lo hace de corazón. Si en un arrebato se te escapa un azote, se alejará de ti triste y acobardado. Te arrepientes al instante, lo llamas para acariciarle y vuelve con la alegría reflejada en su carita, con los ojos brillantes de felicidad y con todo el cariño que le provoca la amnesia de haber olvidado, que hacía un instante le habías hecho sufrir.
Vive el presente, pues el pasado, por muy reciente que sea, no deja de ser pasado y ya no cuenta para ellos. Si no hay pasado, no hay rencor. Si no hay recuerdos, no hay odio. Y no es que no tengan memoria, todo lo contrario. La tienen, pero es tan selectiva, pura y verdadera, que no ha lugar para venganzas y resentimientos.
Te huelen el miedo, te huelen el dolor, la pena, la tristeza. Son capaces de sanar tu estado de ánimo. De hacerte sonreír, aún en las peores condiciones. Te dan todo su cariño, sin esperar nada a cambio. Te cuidan, te acompañan. Te esperarán siempre pacientes, sin echarle cuentas al tiempo. Cien años que tardases en volver, cien años que te esperarían, sin olvidar siquiera tu olor o el timbre de tu voz. Viven por y para Ti. Tu tristeza es la suya, tu dolor es también su tristeza. Tus alegrías son las suyas, sin saber por qué. Tus días de felicidad, son sus días de fiesta. Te entienden, te conocen. Saben de ti más que nadie. Son tu psicólogo, tu terapeuta, tu protector. Te cuidan, te miman, te dan su calor… Sus besos, son con lengua y nada tienen que ver con los besos con lengua, de nosotros los humanos. Los suyos son por puro cariño, los nuestros casi siempre buscan algo más allá…
Se ha ido de mi vida uno de mis seres más queridos. Se ha marchado y le he quedado a deber mucho cariño. Y mira que le he dado tanto. Pero nada que ver con el que nos ha regalado él a nosotros.
Le debo lo de mi Padre:
Fiel a él, siempre a su lado, incluso en sus últimos días, en aquellos en los que todo empezaba a ser desconocido y extraño. Ahí en su regazo, siempre cerca suya, donde poder sentir su mano áspera de los años trabajados, sobre su costado. Midiéndole la vida, acompasando su respiración junto a la de él y sincronizando la cadencia de sus latidos, para sentirlo vivo. Y así hasta el último suspiro.
Y le debo también lo de mi Madre:
Compartir con ella la pena por la pérdida sufrida. Acompañarla en esa soledad recién estrenada por ambos, dándose cariño mutuo. Una pérdida que el pobre sufrió, creo que tanto o más que nosotros, pues casi le robó su séptima vida, por la pena que sintió al no verle más sentado en el sofá. Mil viajes a la puerta de su dormitorio, a los pies de su cama, mirando hacia arriba, pero no, Manolo ya no estaba allí…
Aun así, se aferró a la vida y entendió que aún le quedaba alguien de quien cuidar. Y así lo ha hecho hasta que no le han quedado fuerzas, pues hasta la última la ha dedicado en estar cerca el uno de la otra. Mi Gato y Mi Madre.
Por supuesto que también le debo lo mío: Todo lo que me ha dado, que no es poco.
Supongo que te has ido feliz y orgulloso de nosotros, porque hemos tratado de hacerlo lo mejor que hemos podido y sabido.
Yo por mi parte, me quedo feliz, porque entre Tú y yo: sabes que hace unos días me pude despedir de Ti, con ese último beso que te di y ese último ratito que me regalaste, cuando te llamé para que te recostases un poquito a mi lado, como tanto te gustaba. Bueno, nos gustaba.
Ya no habrá más: «¡¡Gato ven…!!».
Ya no vendrás. Pero no creas que por ello te voy a olvidar. Has sido de lo mejor que me ha pasado en esta vida y tanto es así, que no sabes bien la putada que significa para mí tu ausencia.
Te he Querido…
Te Quiero…
Y Te Querré…
Ahora ya estás de nuevo con el Tío Pelicani y espero que juntos sigáis cuidando de nosotros.
Siempre en mi corazón. Te lo prometo, Gato.



Son amor en el puro Estado de la palabra. Como bien dices se preocupan de nosotros como si su respiración dependiera de nuestro ser. Ellos no nos fallan nunca en las buenas están pero lo más importante en que las malas siempre están. Se ha ido al arcoiris de los animales a poner orden, mientras tanto aquí recordareis cada momento a su lado, las travesuras hasta esos momentos de risa tonta al ver sus muestras de amor convertidas en pelitos en la ropa. Un gran abrazo amigo 😘😘😘
Muchas gracias Cielo. Una gran pérdida,pero se ha marchado cumpliendo con su propósito de hacernos felices y creo que nosotros a él también 😍
Preciosas palabras ….. lo siento mucho 😘
Muchas gracias Cielo. Un besazo 😘😘