¡¡SABIO!!

Te has ido con el frío, con la lluvia y con las primeras nieves de un invierno todavía adolescente, que estos últimos días quiere jugar a ser mayor.

        Te has ido con el frío…

        Al amanecer, justo después del Día de Reyes, siguiendo los últimos destellos de la Estrella, que los llevará de vuelta a casa.

        -¿Qué te han puesto los Reyes? Me preguntaron.

        -¡Nada! Respondí. Este año, he sido yo quien le ha puesto a los Reyes un Amigo, y se han marchado juntos.

        Te has ido con el frío…

        Y espero que lo hayas  hecho abrigado con el cariño de los que aquí, hoy nos quedamos tiritando tu ausencia.

        Te has ido con el frío, sí.

        Pero ese no es un frío, ni tan siquiera hiriente y cortante, si lo comparas con el que nuestros corazones, han sentido al saber de tu marcha.

        Te has ido con el frío…

        Cuando algunos todavía estábamos recogiendo los escombros del último sueño, antes de despertarnos y comenzar a vivir la pesadilla que tu ausencia ha significado.

        Te has ido con el frío…

        Sin apenas hacer ruido. Te has marchado en silencio, dejando la puerta de nuestras vidas entornada, para que siga entrando la luz, que nos ayude a seguir sin Ti.

        Te has ido con el frío…

        Y sin embargo, ahora el que tiene frío soy yo. Tengo frío en las manos, pero menos que en el alma. Tengo frías las lágrimas, tan frías que en su caminar noto cómo hieren mis mejillas. Tengo fríos hasta los recuerdos, que se me han congelado de repente. Porque ahora sí, ya son sólo eso, recuerdos.

        Pero no es eso lo que más duele. Al fin y al cabo, esos recuerdos serán los que nos mantengan cerca de Ti. Lo que de verdad duele, es que ya no vamos a poder seguir construyendo recuerdos contigo. Los que hay son los que son, y ya no habrá otros.

        Ya no habrá más planes, ni más fechas que garbillarle al calendario para poder quedar. No habrá más risas, ni tampoco más sapiencia que podamos embeber de Ti. Ya no habremos ni «talibanes», ni «nenicos». Ni bares, ni yantares. Ni siquiera sabios, que quieran aprender, aunque sólo sea a vivir…

        Por no haber, ya no habrá más escritos que leerte. Ya no me volverás a pedir que te escriba, como el día que lo hiciste para que te dedicase algo. Ese día en el que me puse el disfraz de aprendiz de «sabio» y tal como te lo prometí, así lo hice:

        «¡¡Y Tú Me Llamas Sabio!!», venían a decir aquellas palabras, que te regalé y que al fin y al cabo siempre habían sido tuyas, sin Tú saberlo.

        Hoy son otros quienes me piden que te escriba algo. Y aquí estoy, aunque esta vez, despojándome del disfraz de aprendiz de «sabio», que por Ti me puse años ha. Porque sin Ti, ya ni soy, ni me siento tan «sabio». Es más, ya no soy ni siquiera aprendiz de nada.

        Y es que a tu lado, en algún momento, todos nos hemos sentido «sabios». Contigo hemos aprendido mucho:

De las cosas de la vida. De los valores. De principios e incluso de finales. Porque hasta de tu final hemos aprendido:

        Que la vida hay que vivirla con dignidad, para que el final también sea digno.

        Ahí fuera sigue haciendo frío… Y está lloviendo.

        Y aquí dentro, dentro de mí, también sigue el frío. Y también está lloviendo. Salobre que irrita mis ojos y me nubla hasta el existir. Porque tal día como hoy 8 de Enero, comencé a existir y tal día como hoy, te has ido definitivamente de entre nosotros, al recibir cristiana sepultura. Si lo has hecho así, para que no me olvide de este día, ya te digo que no hacía falta.

        Desde aquí y con el permiso de todos, me ofrezco como mensajero y portavoz de los que por las circunstancias, no hemos podido darte el adiós que te merecías. Dejo libre mis palabras, para que cuantos se identifiquen con ellas, las suscriban, y te las regalen para que así, te puedas sentir más arropado y que el frío, sólo sea eso, frío.

        Que hoy no estuviésemos contigo, no significa que no estuviésemos.

        Además, te prometo que no te dejaremos ir del todo, pues en pasar la «borrasca», que nos han traído los vientos de tu adiós, descongelaremos todos tus recuerdos, con el calor que irradie el cariño de nuestros corazones, para que jamás te sientas solo. Pues mientras vivas en un recuerdo, vivirás entre nosotros.

        Gracias por TODO, Maestro. Porque como alguien te dijo un día:

¡¡Sabio Tú!!

Descansa en Paz, Paco.

        Amigo, nos faltó la última… Lo siento.

6 comentarios en “¡¡SABIO!!”

  1. Paco, no se ha ido, no se irá nunca porque todos los que hemos tenido el privilegio de compartir un ratico de nuestras vidas con él, estamos impregnados de él. Porque todo lo llenaba. ¡Qué grande!

  2. Que bonitas palabras hermano, cuanto amor y respeto en ellas, seguro que allá donde esté le habrán llegado al alma, por que están escritas desde el corazón 💝

  3. Buenas palabras le has dedico a mi abuelo, me alegra ver la perspectiva que tenías de él y esa manera de describir las cosas. La verdad que me has hecho emocionarme. Gracias por esas palabras que le has dedicado. Y no se muere quien se va, solo se muere el que se olvida y en este caso no va a ser. Que DEP.

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