«A LA SOMBRA DE UNA MADRE»

“A LA SOMBRA DE UNA MADRE»

        Nada que ocultar, nada que temer, nada que me haga sentir vulnerable… Nada ni nadie osaría herirme… Nada que anhelar, saciado de cariño, de caricias, de besos… Susurros al oído que consuelan el llanto, el dolor… El cobijo que me devuelve la paz al pecho, contra tu pecho… Noches oscuras que se rompen con un llanto, devuelven el silencio a la vida, tan solo con tu presencia…

        A la «Sombra de una Madre».

        Tras la luz de una mesita de noche, apagando el llanto, calmando de nuevo el dolor, saciando sed y hambre a una hora y a otra y a otra, en madrugadas de vaivén, de trasiego en la noche, de leche tibia en la muñeca… y así mil días y mil y una noches, que no son las del cuento…

        A la «Sombra de una Madre».

        En días de calina, de sol de justicia, del duro devenir de las cosas ke llegan y se van… Senderos de niñez que recorrer ávidos de ilusiones de emociones…, correr, saltar, brincar, reír y llorar… a la «Sombra de una Madre»… Mercromina, tirita y «curasana, curasana, carita de rana», obran el milagro y de nuevo vuelta al mundo en 80 besos, y a seguir jugando a la vida…

        A la «Sombra de una Madre».

        Y hoy tan lejos de aquello y tan cerca de Ti, me sigo sintiendo invulnerable a tu lado, feliz y acurrucado a tu vida me aferro a Ti Mamá con todo mi Amor, odiando los segundos que pasen si ser testigo de ello si estoy lejos…

        Y a la «Sombra de una Madre»…, crecí.

        Gracias Mamá, ¡¡por todo y por tanto!!

        ¡¡Feliz Día!!
        ¡¡TE QUIERO!!

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