«QUIJOTE»

        Quisiera ser el molino que se transforme tras los desvaríos del Quijote, que venga a llenar mis días de aventuras, de sinsentidos, de hazañas, con o sin recompensa. De vida, en cualquier caso.

        Quisiera ser la rehén de tu mente y de tus pensamientos, que nadie pague mi rescate, y que el síndrome de Estocolmo sea mi mejor coartada.

        Quisiera y quiero ser la sustancia que provoque tus alucinaciones y que de molino pase a ser el gigante, que ponga todo patas arriba, en tu mente contaminada.

        Anhelo ser la culpable que infarte de amor tu corazón, para darme la vuelta y poder ser el «póper» que arranque de nuevo tus latidos desbocados, en busca de vida.

        Quisiera ser tu fantasía más golfa, para que me lleves cogida de la mano hasta las puertas de ella, tentando la suerte, tentando la lívido, tentando a la muerte. Así, sin más.

        Querría ser la infidelidad noctámbula de tus sueños, para hacerte despertar empapado de deseo, fiebre y confusión, hasta que el cielo chivato se ponga a llover y sea el olor a tierra mojada, la prueba evidentemente de que fui yo, la amante culpable de tu pecado.

        Quisiera ser esa misma yo, la egoísta que joda a todas las Dulcineas, que puedan desandar los caminos de tus días, y así cambiar el guión de la historia y que don Miguel de Cervantes, se revuelva en su tumba y entienda que el borrón que ahora tiene su obra, soy yo.

        Tanto quisiera ser, tantas cosas querría ser, que me urge la vida, los días, las horas y me apremia el tiempo del goteo negativo de las mismas, que darán paso a mi declive como usuaria de seres y estares.

        Y si te digo que no sé si yo, pero sí sé que Tú…

        Entenderás que para mí eres todo eso y mil cuentos más.

Eres el molino que me alucina; el camino que me lleva y me trae; la venta en la que doy descanso a mi ser, yantar a mi cuerpo y paz a mi alma; el impostor que se disfrazó de Dulcinea y jodió a don Miguel, para quedarse conmigo para siempre…

        DulceLokura la mía, porque, cada vez tengo más claro que antes Quijote que Hidalgo. Antes golfa que Dulcinea.

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