Quizás en la película de Robert Zemeckis esté la solución.
Quizás en la unión codo con codo entre Marty McFly y Doc, hallemos la respuesta.
No quiero coches…
No quiero autopistas…
No quiero aviones… Ni trenes… Ni tampoco barcos…
Hoy no quiero más progreso, ni avances. Tampoco quiero carrera espacial, ni viajes a la Luna o a Marte. Ni siquiera quiero un teléfono, ni mucho menos internet. No quiero ni experimentos con células madre, ni avances extraordinarios en medicina. No quiero tecnologías que me hagan la vida fácil y amena. No quiero estar a la última, ni tampoco leer un libro en un e-book. Yo soy más de papel.
¡¡Quiero regresar al Pasado!! No sé, doscientos años, por ejemplo. Quiero vivir en 1820. Sí, 1820 estaría bien.
En 1820 no había nada de lo anterior. Nada de lo que hoy no quiero tener. Pero sólo durante el día de hoy. El tiempo que me van a durar los rescoldos de esta reflexión, que no es otra que la solución al problema del Coronavirus.
Sí, yo tengo la solución y no es una vacuna.
El Coronavirus es una enfermedad de «nuestros días» y no me refiero a que lo sea porque está ocurriendo hoy. Me refiero a que es una enfermedad que sólo puede tener la trascendencia que tiene, hoy. Es evidente ke en 1820, sin tantos avances, sin tantos adelantos, sobre todo médicos, ese virus apenas habría salido de Wuhan. No se habría convertido en Pandemia. Allí habría nacido y en sus inmediaciones habría muerto.
¿Cómo le explicaríamos a un octogenario de 1820, que el tema es, que un chino que estaba enfermo, estornudó en china y su saliva nos ha contagiado a nosotros que vivimos a prácticamente diez mil kilómetros?
Pues no podríamos, porque eso no habría sucedido. No, porque esa enfermedad, como decía, es una enfermedad de hoy. Es una enfermedad fruto de la Globalización. Del libre tránsito de personas y mercancías. Y es que Wuhan está muy lejos y la distancia con este virus, es la mejor vacuna. Sólo necesitábamos apenas 2 metros de distancia entre dos personas, para no contagiarnos. Pues no, no había 2 metros, había más de 9.800 km, entre el primer chino que estornudó y nosotros. Y aun así, no hemos sabido reaccionar a tiempo.
Y hoy me gustaría ke Sánchez fuese «Doc» y Casado fuese «MacFly», que cogiesen el «DeLorean DMC-12» y nos llevasen al pasado, donde ni siquiera sabríamos que aquel pobre chino se había constipado. Porque igual ni sabríamos dónde está China.
Tenemos dos problemas:
– Un Virus muy hijoputa.
– La Distancia.
Contra el virus, poquito podemos hacer. Pero distancia, sí que podemos conseguir poner de por medio.
Sólo será cuestión de días y yo por mi parte prometo, una vez pasada esta crisis, daros todos los besos y abrazos que hoy tenemos que dejar guardados en el cajón de nuestros corazones.
Y no critico la globalización, sólo le echo la culpa. Pero eso no quiere decir que no la quiera. Las personas a veces también somos culpables de cosas y no por eso tienen que dejar de querernos.
Y aquí acaba el sueño que esta noche me hizo creer que hoy mismo podríamos terminar con el virus… Regresando Al Pasado.
Nada más lejos de la realidad. Toca seguir viviendo el presente y afrontar unidos en la distancia (mínimo 2 metros), para vencer esta crisis.
Dulce Lokura, que no lo cura, pero igual el paracetamol y el agua ayudan en algo.


