«Echar de Menos», es llenar los momentos de recuerdos.
Hoy es uno de esos momentos en los que la mente se encarga de llenar de recuerdos el día, esta fecha… Pero es que no sólo te echo de menos. Hoy dos años después, te «echo de más». Porque no sólo rescato recuerdos para llenar este momento y sentir así tu falta. Hay recuerdos tan fuertes y tan intensos, que incluso el subconsciente, la mente, o quien realmente sea el culpable de ello, me hacen revivir sonidos, imágenes tuyas en movimiento e incluso el olor a Ti.
Anoche el recuerdo me vino a buscar y me encontró sentado en el mismo lugar, a la misma hora y a la misma distancia de casa, que la noche en que te marchaste. Sólo faltó el mensaje que me decía que tu luz se había apagado del todo y las lágrimas espontáneas, que aquella noche salieron de mis adentros, como los chiquillos que salen corriendo en busca del recreo y que al salir al patio se encuentran con que está diluviando. Todo se paró de repente…
Es increíble el poder de la mente. Es increíble y a su vez bonito, el hecho de poder echar de menos a alguien y más aún poder echarle de más, como me pasa hoy contigo.
Sé que aún te debo mil lágrimas. Esas que prometí compartir contigo en soledad. Tú y yo solos. No porque pensase que no lloré lo suficiente tu marcha. Esa promesa no es que fuese un capricho, fruto del dolor y la pena. En ese momento era una necesidad del alma.
Porque llorar, lloré, vaya que sí lloré. Pero me guardé unas poquitas de lágrimas para un día poder llorarlas en solitario junto a tus recuerdos.
No lo he hecho todavía. Lo sé, y quizás ya no lo haga. Pero no, no te lo tomes a mal Papá. No se trata ni de olvido, ni de dejadez. Son cosas de la mente y del alma, que una vez superan la resaca de esos primeros días de dolor y de los primeros meses de tu ausencia, optan por recordar sólo lo mejor de Ti.
Por eso, ahora no me apetece llorarte. Me apetece reír y disfrutar de tus «cosas», de tus anécdotas. En definitiva, de tus recuerdos. Los buenos, los que sanan el dolor y la amargura de no tenerte cerca.
A veces sin quererlo, mi actitud y mi comportamiento se disfraza de Ti. Creo que incluso, sin ser consciente imito tus gestos, reproduzco algunas de tus frases, río como Tú y hasta blasfemo y saco tu misma malahostia, cuando me enfado.
Por eso Papá, ¿Tú crees que necesito llorarte? Yo creo que no, porque un trocito de mi, se viste cada día de Ti y por eso te echo más de más, que de menos…
Creo que esto no va a ser algo pasajero, porque incluso sé que irá a más. Lo sé, porque ahora que veo próxima la línea de mis 50 años, me miro al espejo de la vida y cada día te veo y te siento más cerca…
¡Te Quiero!
Un beso y un abrazo allá donde estés…
¡¡BonitaLokura!!



Precioso!! 2 añitos ya, y ten reciente, al mismo tiempo❤️😘😍