PRÓLOGO
Cuando sea mayor…
Tendré una maravillosa casa con jardín, con un perro, con un gato…, con un príncipe azul.
Cuando sea mayor…
Tendré un buen trabajo, con mucho tiempo libre para viajar y conocer el mundo entero.
Cuando sea mayor…
¡Tendré tantas cosas!
Cuando sea mayor…
Desde que nacemos tenemos la necesidad del afecto, de querer y de que nos quieran. Con la madurez perdemos, poco a poco, esa huella por el reconocimiento y la admiración, para pasarnos la vida sumidos en un examen continuo sobre qué pensaran los demás, dejando de lado nuestros sentimientos, deseos y sueños.
Cuando sea mayor… Cuando sea mayor…
Hoy, que soy mayor, no cambiaría mis deseos de niña.
Tendría mi casa, con un perro, con un gato, quizá más… Mi príncipe, no sería azul, pero sí la persona leal, el buen amigo que sabe ponerse en la piel del otro, el mejor compañero para recorrer la vida sin egoísmos, ni mentiras, donde sólo la ternura y la comprensión fueran la única premisa… Simplemente AMOR, con mayúsculas.
¿Cuánto de similitud tienen estos deseos de la niñez, con el relato de la historia que os espera?
¿Somos la persona que soñábamos ser?
¿Somos felices?
¡Gracias por remover sentimientos!
L.P.S.
Felicidades, 👏👏👍